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martes, 25 de julio de 2017

Alice Cooper descubre un cuadro de Warhol olvidado en su trastero


'La silla eléctrica', el cuadro de Warhol que Cooper encontró 40 años después

'La silla eléctrica', el cuadro de Warhol que Cooper encontró 40 años después

El cantante estadounidense Alice Cooper encuentra un cuadro de Andy Warhol en su almacén 40 años después
La obra, que estaba enrollada en un tubo en el fondo de un armario, pertenece a la serie Death and Disaster y podría valer millones de dólares


Mientras miles de personas acuden diariamente al Museo de Arte Moderno (MOMA) para ver las obras de Andy Warhol, el cantante de rock Alice Cooper acaba de descubrir una de ellas en el fondo de su almacén. La pintura, que pertenece a la serie Death and Disaster y podría estar valorada en millones de dólares, permaneció enrollada en un tubo y fue olvidada durante más de 40 años 
Como informan en The Guardian, Cooper y Warhol se conocieron en Max Kansas City, un club nocturno de Nueva York que fue lugar de reunión para músicos, poetas y toda clase de artistas entre los años 60 y 70. Según revela al periódico británico Shep Gordon, el mánager de la banda de rock, "esto ocurrió en el año 72, cuando Alice se mudó a Nueva York con su novia Cindy Lang".


Tras el encuentro, Warhol acudió a un concierto de Cooper donde se inspiró para realizar la obra que más tarde obtendría el cantante. La idea surgió cuando, en un momento de la actuación, la estrella de rock se colocó en una silla y fingió ser electrocutado. Después de eso, el artista pop empezó a imaginar su próxima obra.
Para ello, Warhol tomó como referencia una fotografía de prensa del 13 de enero de 1953 donde se mostraba la silla eléctrica donde murieron Ethel y Julius Rosenberg, ambos acusados conspirar contra gobierno de Estados Unidos al filtrar información de sus secretos nucleares a Rusia.
Alice Cooper
El cantante de rock Alice Cooper en una de sus actuaciones
Después de conocer la historia, la novia de Cooper se interesó en la obra del artista y acudió a su estudio para comprar uno de los lienzos. "Cindy vino a pedirme 2.500 dólares para la pintura de Warhol", comenta Shep Gordon en The Guardian. Sin embargo, en ese momento la banda de rock no pensaba demasiado en el arte. Las preocupaciones eran otras: estaban inmersos en una gira mundial que terminaría con el cantante ingresado en un manicomio por su adicción a las drogas.
Por ello, la pintura de Warhol permaneció almacenada sin que nadie se preocupara de su valor. Años después, mientras Shep Gordon hablaba de Warhol con un distribuidor de arte, recordó que Cooper había adquirido la obra de uno de los artistas pop más importantes de la historia.
"En ese momento nadie pensó que tuviera algún valor real", dice Gordon al tabloide británico. Añade que "Andy Warhol no era 'Andy Warhol'. En aquel periodo todo era un remolino de drogas y bebida".
Sin embargo, la obra no está firmada por el propio Warhol y es poco probable que puedan certificar su autenticidad en una subasta. Ahora, casi medio siglo después, Alice Cooper considera colgar el cuadro de la silla eléctrica en su casa.
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lunes, 17 de julio de 2017

Buda presidiendo la última cena y otros collages polémicos en Tailandia



El dios-elefante Ganesha crucificado y Buda presidiendo la "La última cena" de Leonardo da Vinci son ejemplos de los polémicos collages creados por el diseñador tailandés Nakrob Moonmanas en colaboración con otros artistas locales.
"Quiero dar mi propia versión de lo que significa lo 'tailandés'. Mi perspectiva quizá sea diferente de lo que la mayoría de la gente entiende", explica a Efe Nakrob, de 26 años, en el Centro de Arte y Cultura de Bangkok (BACC) donde se exhiben las obras.


"Sacrifice" ("Sacrificio") se titula esta exposición en referencia, según el diseñador, a la acción de sacar un objeto de su contexto para elaborar los collages, en los que fusiona elementos orientales y occidentales.
Los visitantes se encuentran con obras clásicas como "Ofelia" de John Everett Millais, quien pintó la escena del ahogamiento del personaje homónimo de la tragedia "Hamlet" de Shakespeare.
Pero si uno se acerca descubre que, junto a la dama que flota en las aguas verdosas, hay dos figuras tailandesas doradas: el príncipe Rama y su hermano Lakhan, quienes luchan contra el demonio Ramana para salvar a la princesa Sita en el poema épico de origen hindú Ramakian.
Buda y trece monjes con túnicas anaranjadas presiden "La última cena" de Leonardo y un Ganesha azul aparece crucificado en una alegoría a la "muerte del arte" en un mundo cada vez más dominado por lo comercial y la publicidad, según el autor.
En una pieza con mensaje más político hay una cruz impresa en una bandera azul con una foto de las protestas prodemocráticas contra el Gobierno militar de 1973 en Bangkok.
"Los manifestantes también murieron por su fe en la democracia", indica Nakrob en referencia a quienes perdieron la vida durante la represión de las manifestaciones de aquel año.
La junta militar que rige Tailandia desde mayo de 2014 trata de imponer unos valores tradicionales, como la obediencia, el respeto a la jerarquía y un fuerte nacionalismo inspirado en la supremacía del Ejército y la monarquía.
Frente a esta concepción conservadora de la identidad y cultura tailandesas, el diseñador defiende una versión más colorista y ecléctica que se puede resumir como "sanook", concepto tailandés que hace referencia al carácter lúdico y humorístico.
El artista reconoce que ha recibido "quejas" por el uso de símbolos religiosos y por la inclusión en los collages de imágenes de la reina Sirikit o el monarca Bhumibol Adulyadej, fallecido en octubre del año pasado.
En un cuadro, un recorte de revista de Sirikit aparece en un paisaje campestre y en otra obra hay una imagen de Bhumibol pegada en un lienzo con una escena marina.
"Yo no tengo falta de respeto, solo muestro una perspectiva diferente", dice Narkrob, quien admite que hasta en el libro de firmas de la exposición en el BACC hay una crítica en referencia al uso de la imagen de la reina.
En Tailandia, los temas referidos a la monarquía son casi tabú y las críticas están tipificadas como delitos de lesa majestad que se castigan con hasta 15 años de cárcel.
La muestra, que estará abierta al público hasta finales de este mes, consta de más de quince obras elaboradas por Nakrob con ayuda de otros artistas como Apiwat Sangumram, un muralista especializado en pintura clásica tailandesa.
Nakrob se licenció hace cuatro años en Literatura Tailandesa en la Universidad de Chulalongkorn, en Bangkok, y durante sus estudios desarrolló también su pasión por el arte y el diseño.
Actualmente, trabaja como diseñador gráfico en un estudio de publicidad, aunque confiesa que ejercita realmente su creatividad cuando realiza ilustraciones para revistas o confecciona collages para reinterpretar la idiosincrasia de Tailandia.
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miércoles, 12 de julio de 2017

“El arte siempre tiene una función social”

Wenzel Bilger. Crédito: Jacobia Dahm Photography.                                               Wenzel Bilger. Crédito: Jacobia Dahm Photography.
El Goethe-Institut en Colombia está presente en Bogotá desde 1957. Desde entonces ofrece clases de alemán, talleres para niños, una biblioteca de miles de títulos, un archivo fílmico y más. Desde julio de 2017, la sede en Colombia está en manos de Wenzel Bilger, su nuevo director. Hablamos con él sobre la política, el cambio climático y la diversidad en todas sus formas.
Wenzel Bilger empezó a trabajar en el Goethe-Institut hace unos 12 años. Inició su carrera en la casa madre de la institución cultural oficial de Alemania en el mundo, ubicada en Munich. La misión del Goethe es difundir el idioma alemán en el extranjero y fomentar el intercambio cultural. Bilger pasó varios años desempeñándose como director de Programación del instituto en Nueva York, donde coordinaba las actividades culturales del Goethe en Norteamérica, es decir Canadá, Estados Unidos, México y Cuba. Desde principios de julio llegó a Colombia para asumir la dirección del instituto en el país, que lleva 60 años operando en Bogotá.
Bilger ya conocía Colombia: “Vine por primera vez en 2012 para un proyecto que organicé con unos colegas aquí. Se trataba de un taller de curadores sobre los puntos de encuentro entre política y arte contemporáneo. Los artistas son ciudadanos y viven en la sociedad, así que el arte siempre tiene una función social”.
Crédito: Daniel Reina.
Una de sus pasiones es el senderismo, y la biodiversidad natural de Colombia fue uno de los elementos que lo trajeron al país. “Tengo un interés personal en las relaciones entre estética natural y estetica artística. La naturaleza es fascinante pero también es muy interesante la relación entre naturaleza y el ser humano y sus sociedades, especialmente en este momento en que debatimos todas las preguntas sobre el cambio climático”.
De formación es un ‘científico de ciencias culturales’ y sociólogo, con un enfoque en teoría cultural y estética. Dice que tiene una formación "más conceptual": "Después me empecé a interesar en artes visuales y en arte del performance, en formas experimentales que no se dejan encasillar”.
En cuanto a su puesto, Bilger sonríe y dice “estoy muy agradecido porque me transfieran a Colombia en este momento que es tan histórico y tan lleno de esperanza. Pero tampoco es un momento fácil. Por ahora tenemos varios proyectos sobre la memoria. Alemania es un país con una historia muy complicada y cargada de problemas, que claro son muy diferentes a los de Colombia, pero para nosotros la memoria y sus funciones sirven para la construcción de futuro. Las sociedades no pueden formar un futuro justo, pacífico, sin ocuparse de la memoria. También tenemos pequeños proyectos [que venían de antes] que tienen una dimensión más educativa, como el cine comunitario. No solo lo llevamos a centros urbanos como Bogotá o Medellín o Cali, vamos a regiones más desfavorecidas para ver qué pueden hacer la cultura, las artes y el cine en estos lugares”.
Crédito: Daniel Reina.
Bilger enfatiza en que lo primero que quiere hacer es conocer el país antes de delinear su proyecto administrativo para el instituto. “La manera de trabajar en el Goethe es siempre en función del contexto específico. Entonces todavía no puedo decir mucho sobre la programación que voy a hacer, en dos o tres meses ya sabré más. Lo que traigo es una formación y una red de personas con quien trabajé, artistas, intelectuales y académicos que están interesados en las mismas cosas que yo: los lazos entre política y arte, en preguntas acerca de la naturaleza, de su dimensión histórica y contemporánea, de los desafíos que tiene ahora. También tenemos proyectos como el Ciclo de Cine Rosa en septiembre, cuya temática también entra en esas preguntas sobre de la función del arte en el desarrollo de la sociedad”. Este año, el ciclo cumple 16 años. Es una muestra de cine que presenta trabajos históricos y contemporáneos creados por y para la comunidad LGBTI.
Para los miembros del Goethe el ciclo se dará tras una coyuntura especial: en junio de este año se aprobó la plena legalidad del matrimonio homosexual en Alemania. La canciller Angela Merkel voto en contra de la decisión histórica. Ante el tema, Bilger señala que es “interesante, muchos por fuera del país pensaban que ya era así y nosotros tambien de vez en cuando pensábamos que el matrimonio para todos ya era legal. De hecho, mi marido está aquí en Colombia conmigo [risas]".
Para Bilger, lo interesante de ese tema es que se relaciona a la manera como él ve el Goethe y su función: "No es que existan sociedades desarrolladas y otras no. Todas tienen partes más avanzadas y menos avanzadas, por lo que debe haber un diálogo entre ellas. Los alemanes podemos aprender mucho de los colombianos, así como los colombianos de nosotros. Hay cosas muy interesantes en lo que está pasando allá y lo que está pasando acá con el proceso de paz. En el mundo hay sentimientos muy fuertes, no solo en cuanto a la sexualidad y género sino también en cuestiones de raza y etnia. La crisis de refugiados en Europa es un tema fuerte. Hay elementos muy nacionalistas, muy populistas. Siento que de alguna manera vamos a lograr salir de eso, pero es un proceso y lo único que podemos hacer es facilitar el debate internacional y la cooperación. Un país aislado no va a poder resolver ninguno de los problemas que agobian el mundo, necesitamos trabajar juntos y aprender unos de otros. El Goethe puede tener una función en ese diálogo e intercambio cultural. No quiero exagerar o sobrevalorar nuestro papel, somos una institución pequeña, pero intentamos poner de nuestra parte”.
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