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sábado, 20 de enero de 2018

Obsesiones de Picasso y la mujer a la que más quiso

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Retrato del pintor malagueño a través del estudio cuantitativo de los elementos figurativos, materiales, temporales y espaciales de su obra

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Retrato del pintor malagueño a través del estudio cuantitativo de los elementos figurativos, materiales, temporales y espaciales de su obra

Picasso no dejó escrita su autobiografía, pero sí la pintó; no solo a través de sus autorretratos, sino pincelada a pincelada a lo largo de toda su obra. Retratos de sí mismo dejó casi dos centenares, la mayoría bocetos y dibujos para experimentar con su imagen de modelo; también fotos. Los óleos fueron 26, concentrados en su adolescencia y primera juventud, y en su vejez más marchita. Y en ellos se aprecia el vigor de los primeros años frente a la palidez de los últimos. Hoy se cumplen 43 años de su muerte.

Color predominante en cada parte de sus autorretratos
Color predominante en cada parte de sus autorretratos- LUIS CANO

ABC ha analizado el catálogo mayor y más actualizado catálogo digital del artista, el «Online Picasso Project», de la Sam Houston State University, editado por Enrique Mallen. Más de 25.000 obras registradas entre pinturas, dibujos, bocetos, grabados, cerámicas y esculturas diseccionadas desde un punto de vista cuantitativo, sin entrar en consideraciones artísticas, geniales por descontado.
[Lee la metodología la ficha al final del reportaje para conocer cómo se ha analizado el catálogo.]

Mujeres y familia

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                                       Jacqueline Roque

Las mujeres en la vida del pintor malagueño fueron siete. ¿Las quiso a todas por igual? En sus obras, al menos, no todas le inspiraron en la misma medida. Jacqueline Roque, con quien pasó sus últimos años de vida, es quien está más veces presente, hasta en 282 obras. Cerca, con 262, está Dora Maar, su relación desde la Guerra Civil hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. En un segundo nivel están Marie-Thérèse Walter, madre de su hija Maya; y Françoise Gilot, madre de Claude y de Paloma, su hija pequeña, la más presente en sus obras entre sus vástagos. A todas las mujeres de su vida las pintó más que a sus hijos y su padres, a excepción de Eva Gouel, con quien tuvo una breve relación.
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                                                   Dora  Maar                                                   
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Olga Khlokhlova, su primera mujer y madre de su hijo mayor, Pablo, ocupa la quinta posición, por delante de su primera relación, Fernande Olivier. El año que se separó de Olga, 1935, fue el menos productivo, descontando los primeros de su vida. Tan solo 59 obras en un periodo en el que decidió dejar la pintura durante meses para escribir poemas surrealistas. Las guerras no apelmazaron su pincel, sino al contrario.
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                                       Marie-Thérèse Walter

Música y toros

A pesar de que su obra más universal es el bombardeo de Guernica, a Picasso le gustaba más pintar la paz que los horrores bélicos. En 180 ocasiones pintó la paz sobre el centenar que dedicó a la guerra, 164 sumando todos los trabajos para el «Guernica». Pero, sobre todo, pintaba sobre música (1.500 obras), toros (roza el millar), playa, danza y circo. De la música, destaca el sonido de la guitarra (673 presencias), la flauta, el violín, la mandolina y el tamboril. La fauna de Picasso, aparte del toro de lidia, está formada sobre todo por caballos, búhos, palomas y peces. La paloma, símbolo de la paz, sumaría otro centenar de obras a la concordia frente a la beligerancia.
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                                                               Eva Gouel

Técnicas

Picasso es sobre todo conocido por sus lienzos, pero su arte se extendió por todas las técnicas. La pluma y el lápiz, empleados en sus bocetos y estudios, son obviamente los más utilizados, con cerca de 9.000 obras. Después, la tinta, en 5.600 obras. Las técnicas mayores comienzan con el óleo, en 4.500 obras. El tercer bloque está formado por otras de pintura y dibujo: ceras (1.500), carboncillo,aguada (1.100) y acuarelas. Grabados en aguafuerte litografías también están por encima del millar. Fuera de la pintura, la cerámica prima sobre la loza y la terracota, con el vidriado como embellecedor más habitual del barro, en 950 obras. El bronce, con más de 200 obras, es el metal más empleado.

Técnicas empleadas por Picasso. El tamaño depende del número de obras; el lugar, del tipo de material; y las superposiciones vienen dadas por la combinación de técnicas
Técnicas empleadas por Picasso. El tamaño depende del número de obras; el lugar, del tipo de material; y las superposiciones vienen dadas por la combinación de técnicas- LUIS CANO

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                                                                    Fernande Olivier

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                                                                Fernande Olivier

Lugares

Picasso desplegó la mayor parte de su arte en Francia, con 22.125 obras, y no en España (2.793). El malagueño creó el mayor número de obras en París (9.594). La Costa Azul francesa fue su segundo taller. En Mougins, la localidad donde vivió sus últimos años, dio forma a 4.275 obras; las vecinas Vallauris Cannes ocupan el tercer y cuarto lugar en su producción artística. Después, Barcelona, la primera ciudad española en la lista, con 1.660 obras catalogadas. Picasso también clavó su caballete ocasionalmente en otros países europeos como Reino Unido, Italia o, en menor medida, Países Bajos.
[Pincha sobre los puntos en el siguiente mapa para conocer el nombre de las localidades donde creó Picasso y el número de obras. Haz zoom con los símbolo de + y - de la esquina superior izquierda.]


Sus obras están ahora repartidas en, al menos, 46 países diferentes, con Estados Unidos y Japón como grandes receptores fuera de Europa; aunque el número total es imposible determinar porque muchas de ellas forman parte de colecciones privadas. Las mayores colecciones están en manos del Musée Picasso de París, las casas de subastas Christie’s y Sotheby’s, y el Museu Picasso de Barcelona.
[En el mapa anterior, selecciona la capa «Destino» pinchando en el botón «visible layer». Desplázate para ver otros continentes. Pincha sobre los puntos para conocer el nombre de las localidades donde hay al menos un Picasso.]

Este Picasso puede hacer historia

«Mujer con boina y vestido de cuadros», de Picasso
«Mujer con boina y vestido de cuadros», de Picasso

Es la primera vez que «Mujer con boina y vestido de cuadros» sale a la venta. Su precio de salida se ha establecido en 50 millones de dólares

Sotheby's subastará el próximo 28 de febrero en Londres, por un precio de salida estimado en torno a los 50 millones de dólares, un retrato de la «musa de oro» de Picasso, Marie Therese Walter: «Mujer con boina y vestido de cuadros».
El hecho de que nunca antes se haya puesto a la venta, unido a su astronómico precio de salida, ha convertido el cuadro en la estrella de la subasta en la capital británica. Previamente, será expuesta en Hong Kong (del 30 de enero al 2 de febrero), Taipei (los días 6 y 7 de febrero), Nueva York (del 12 al 14 de febrero) y en Londres (del 22 de febrero hasta el día de la subasta).
El malagueño (1981-1973) pintó el cuadro, «Mujer con boina y vestido de cuadros», el 4 de diciembre de 1937, poco después de «Guernica» y «La mujer que llora», explica la casa de subastas en una nota.
Las mujeres de la vida de Picasso son el eje sobre el que gira su genio creativo, y resultan esenciales para entender el desarrollo de su obra. De acuerdo con Sotheby's, esta obra de arte representa la evolución de su relación con Marie-Thérèse Walter, «en un momento en el que el pintor seguía ostensiblemente enamorado de ella pero comenzaba a entrar en su vida su nuevo amor, Dora Maar»
En este sentido, la casa de subastas asegura que el trabajo ha sido usado para explorar los sentimientos del artista por las dos mujeres. Así, se aprecia una mezcla consciente de dos estilos inspirados por las dos musas, que alcanzan su máxima expresión en la silueta de «la otra», que emerge del personaje representado.
Asimismo, la obra es una representación de la dualidad y el conflicto de las dos mujeres. «Tiene que ser doloroso para una chica ver en un cuadro cómo está en la vía de salida», escribió el pintor malagueño sobre el retrato.
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Museo de Arte Moderno, con nueva imagen



Hay tres nombres que refuerzan la historia del Museo Municipal de Arte Moderno, MMAM: Miguel León, Luis Crespo Ordóñez y Eudoxia Estrella. Los tres tienen su sitial importante en la renovación que el emblemático espacio cultural tendrá desde el 25 de enero próximo.

Difícil de olvidarlos, pues el uno ordenó la creación de la edificación de lo que hoy es el MMAM, como la Casa de la Temperancia en 1876, espacio destinado para la rehabilitación de alcohólicos; el segundo donó las primeras obras que forman parte de la reserva artística; y la tercera catapultó al Museo como un espacio destinado para el arte, gracias a que lo convirtió en la sede de la Bienal de Cuenca.

Todo este proceso fue analizado por los curadores de la nueva propuesta expositiva que el MMAM presentará a la ciudadanía desde el próximo jueves. Junto con la directora del museo, Cristina Carrasco, abrirán varias salas en las que se revelarán “los momentos históricos y artísticos de la ciudad”, señaló Gabriela Vázquez, quien, junto a Yair Gárate, se encargaron de la curaduría de la muestra.

Recorrido

La exposición ocupa toda el ‘Área Amarilla’ del Museo; es decir, en una serie de salas, el arte relatará la historia de la ciudad. En la primera de ellas, se ha colocado fotografías que forman parte del acervo cultural del MMAM, en las que se observan los usos que tuvo el inmueble.



Vázquez detalla que, entre estas, constan imágenes de los momentos que se vivieron en la Casa de la Temperancia, el hogar de niños, el hospital, la Gota de Leche, para madres de escasos recursos, la cárcel y otros espacios, cuya temporalidad oscila entre los siglos XIX, XX y XXI.

La siguiente sala tiene algo en particular que, quizá, revele una de las memorias históricas más ricas que tiene el MMAM: es un homenaje a Luis Crespo Ordóñez, quien donó las primeras obras para que en este inmueble se abra un museo.

Siete pinturas de su autoría y un Guayasamín son las piezas más antiguas que posee este espacio. Sí, un Guayasamín, se trata de un retrato de Ordóñez, que, según ha relatado su sobrino, Juan Ordóñez, fue plasmado mientras él dibujaba el retrato de Oswaldo Guayasamín.

A más de esta ‘joya’, las pinturas de Ordóñez “tienen una riqueza cromática maravillosa en las que se revela su apego a la naturaleza (…) especialmente al pintar las flores” señaló Vázquez. Parte de este proyecto consiste en mostrar la calidad creativa de los artistas anteriores, agregó la curadora.



Maestros


En las siguientes salas, es decir desde la número tres, se exhiben obras de gran valor artístico e histórico. Collages, acrílicos, tintas, dibujos, fotografías, óleos, instalaciones, esculturas y maderas dejan ver cómo el tiempo que ha pasado únicamente ha hecho que su calidad siga inspirando a las nuevas generaciones.

Entre estos referentes, hallamos en la sala tres obras de Araceli Gilbert, Oswaldo Moreno y Oswaldo Viteri, quienes invitados por la reconocida acuarelista, Eudoxia Estrella, expusieron en este espacio.




No hay que ir muy lejos para ver una obra de Kingman, solo acudir a la sala cuatro del museo. Su obra ‘Color de la tierra’ comparte un espacio en estas paredes junto con una pintura de la maestra quiteña Pilar Bustos.





Bienal

Y si hay un evento que catapultó el MMAM, fue la Bienal de Cuenca, que inició como Bienal Internacional de Pintura y que ha decantado en una importante muestra de arte contemporáneo. Es por ello que, a más de las obras ganadoras de bienales anteriores, entre ellas las de Julio Le Parc, María Mater O'Neill y Emmanuel Nassar, hay una sala que rinde homenaje a su fundadora: Eudoxia Estrella.

En una sala dedicada a su obra, consta una acuarela que se exhibe junto con un boceto de Guillermo Larrazábal, su esposo. Las obras “dialogan” no solo como artista, sino además como pareja, señaló Vázquez.

Las salas restantes, exponen obras que conserva el Museo, entre las que incluyen adquisiciones, como la escultura de Damián Sinchi. Muchas de ellas desembocan en las nuevas propuestas contemporáneas artísticas.

A más de estas salas, Yair Gárate, curador de la muestra, señaló que los jardines serán ocupados como galerías, en donde se colocarán esculturas de la reserva del MMAM.


Acontecimientos

En una de las paredes, ubicada al ingreso del Museo, se ha colocado una línea de tiempo, a gran escala, en la que se registrará el proceso que vivió el edificio del MMAM y algunos de los acontecimientos universales más destacados de ese tiempo. (FCS) (F)
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El hombre que convirtió la física en arte


Albert Einstein toca el violín en la Universidad de Princeton, en 1931.</p><p> / AFP


Si en una encuesta se pidiera a la gente que nombrara a un científico, la respuesta abrumadoramente mayoritaria sería 'Albert Einstein'. Aunque puede que sucediera como aquella vez que el gran físico alemán visitó España y una señora le paró por la calle: «Usted es el inventor del coche», le dijo la mujer. Un error, aunque comprensible, porque quizá el coche fue lo único que no descubrió Einstein (Ulm, 1879-Princeton, 1955), que se levanta como un gigante en el mundo de la física: sobre sus hombros descansan hallazgos que cambiaron la física para siempre, como la teoría de la relatividad o el desarrollo de la mecánica cuántica. En 1921 recibió el Nobel de Física por sus aportaciones a la Física Teórica, y en concreto, por su descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico.
Su última victoria, de hecho, ha sido muy reciente: el descubrimiento de las ondas gravitacionales, que en 1916, justo un siglo antes, Einstein ya había anticipado. «En la historia, a su altura solo está Newton», asegura el físico teórico argentino José Edelstein, que publica junto con el también físico chileno Andrés Gomberoff el libro 'Einstein para perplejos' (Debate), un acercamiento a una figura clave para entender la modernidad.
«Einstein hacía la física fácil», explica Edelstein, «porque pensaba de una manera completamente diferente a los demás, tenía una gran intuición y además, cambió la física que se hacía hasta ese momento, que se basaba en experimentos, acumulación de datos...». Era casi un literato de la física por su capacidad para hacer documentos legibles. También era un maestro de las ecuaciones, que le quedaban «bonitas, verdaderas obras de arte», como la legendaria de la energía y la masa («la energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz»).
El libro está compuesto por 23 ensayos que abordan sus logros, pero de una manera comprensible para el lector, que descubre que todo lo que descubrió Einstein está presente en el día a día de un ser humano del siglo XXI gracias a las aplicaciones de la física cuántica en la tecnología. «Los GPS, por ejemplo, no existirían sin la teoría de la relatividad. Funcionarían, pero tendrían un error de 11 kilómetros cada día», explica Edelstein.

Leyendas falsas

Alrededor de la figura de Einstein han crecido decenas de leyendas. «El 95% de las frases que se le atribuyen no son suyas», cuenta el autor. Y entre todos estos mitos aparece uno que vincula al físico alemán con el Proyecto Manhattan, que proyectó y realizó la bomba atómica, un vínculo que Edelstein niega con firmeza. «Einstein fue probablemente el único científico europeo de los que emigraron a Estados Unidos que no participó en el Proyecto Manhattan», subraya el escritor.
«A través de científicos europeos emigrados, Einstein se enteró de que Alemania iba a utilizar las minas de la invadida Checoslovaquia para conseguir uranio y crear su bomba atómica. Escribió a Roosevelt avisando de que Hitler estaba detrás de la bomba y a partir de ahí se creó el Proyecto Manhattan. Pero no llamaron a Einstein, probablemente, porque pensaban que iba a ser quien más reparos éticos plantease a los planes bélicos. El compromiso de Einstein contra la bomba atómica es tan evidente que, cuando se enteró (seguro que por el periódico) de que se habían lanzado en Japón, fundó junto con el filósofo Bertrand Russell una asociación contra el uso de las armas nucleares. Einstein fue un gran pacifista», subraya Edelstein.
Convertido en un icono de camisetas, protagonista de una de las fotografías más famosas de la historia, Einstein fue un científico reconocido en vida, al que se lo rifaban los presidentes y los famosos: todos querían estar con él. Sin embargo, sus últimos años de vida, los americanos, fueron tristes. Su segunda esposa, Elsa, murió en 1936, al poco de llegar los dos a Estados Unidos, y Einstein se quedó muy solo. «Estaba en su mundo, no hablaba con nadie, posiblemente se deprimió», cuenta Edelstein. Algo similar a lo que le sucede hoy a Stephen Hawking, al que conoce personalmente Edelstein, otro físico 'pop' que parece estar siempre ocupado, pero que en realidad «está deseando que sus colegas le 'molesten' con sus hallazgos». Eso sí, para Edelstein, Hawking es un gran físico, pero a años luz de Einstein.
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El efecto de funeral o muerte en el mercado del arte

El efecto de funeral o muerte en el mercado del arte

A raíz de los últimos resultados de las grandes casas de subastas —donde en poco tiempo hemos visto dos grandes récords: el récord de 110 millones de dólares en Sotheby’s con Untitled, 1982 de Jean Michel Basquiat pagado por el japonés Yusaku Maezawa, o los 450 millones invertidos por el príncipe heredero Saudí Mohamed bin Salam en el Salvatore Mundi de Leonardo da Vinci en Christie’s hace apenas unas cuantas semanas— uno tal vez pueda preguntarse cómo puede ser que haya artistas que alcancen cifras tan astronómicas mientras que otros se mantienen en rangos de precios bastante más “razonables”.
Este efecto, aunque sea una norma genérica que no se puede aplicar a todos los casos, responde a una regla denominada el “efecto de muerte”. Al igual que cualquier otra clase de mercado, la oferta y la demanda regulan los precios de los productos. De esta manera, esta norma en conjunto con el “efecto de muerte”, donde el precio de los artistas se va incrementando en una curva a medida que se van haciendo mayores, describiendo una espectacular subida en los últimos cinco años de vida, y casi una línea recta en vertical después de su muerte, produce resultados tan espectaculares como los mencionados.  El “efecto de muerte” impacta fuertemente los precios de los artistas. Su producción se ha terminado quedando ya solo su legado. En la valoración de un legado se estudian varios factores, desde la época más representativa y con mayor mercado hasta el número de obras totales. Artistas fallecidos jóvenes con menor producción, menor oferta, tendrán una mayor subida en el “efecto de muerte”.
Si bien es cierto que Leonardo da Vinci no es el ejemplo más claro en cuanto a este respecto, puesto que su valor tiene la base en que es uno de los artistas más afamados de todo el estudio de la historia del arte, el caso de Jean Michel Basquiat sí que nos ilustra bastante a este respecto. Citando los estudios sobre el mercado del arte de los reputados economistas norteamericanos Robert B. Ekelund y John D. Jackson “el tradicionalmente concebido como “efecto funeral”, donde los precios suben, es en realidad observable únicamente en artistas vivos y únicamente en los últimos cinco años que anteceden a su muerte”. Esto nos ayuda a explicar la subida de precios a corto plazo en artistas prominentes que han alcanzado determinadas edades.

No obstante, esta no es la única regla del mercado. La demanda de los artistas está influenciada por múltiples factores, tales como la recepción por parte de la crítica, las exposiciones en los museos y los coleccionistas e instituciones que posean trabajos de ese artista. En realidad, al margen de todo solo existe una regla que se impone sobre todas las demás: el artista que produce el trabajo —de ahí el fenómeno Basquiat o Da Vinci, considerados genios artísticos—. En conclusión, se podría afirmar que si bien el arte se trata en principio de un producto trascendente, incluso de manera ocasional, al margen de las convenciones, termina rigiéndose por las mismas leyes que el resto de productos, a saber: causa y efecto y la ineludible oferta y demanda. Si se sospecha que no va haber más producción de arte o que se va a ir limitando la oferta de obras la lógica de mercado indica que los precios suban.
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Arte digital latinoamericano, una historia por contar

Arte digital latinoamericano, una historia por contarMiguel Ángel Vidal (Argentina) Sin Título, 1970
El arte digital surgió a mediados de la década del sesenta del siglo XX en Europa y Estados Unidos simultáneamente, cuando comenzó a popularizarse el uso de las computadoras y a democratizarse el acceso –muy limitado hasta ese momento– a las nuevas tecnologías. A grandes rasgos, el término agrupa aquellas obras generadas a través de medios digitales, principalmente por computadoras, aunque su definición hoy sigue siendo imprecisa y es centro de debate, pues involucra de forma simultánea a las ciencias, las matemáticas y la informática, entre otras disciplinas.
Aunque la difusión del arte digital no fue alcanzada hasta principios de los años noventas −con la llamada Revolución digital y la llegada de Internet−, existieron muchos pioneros de este lenguaje en Latinoamérica desde los sesentas, que son poco o nada conocidos en nuestro contexto. El arte digital latinoamericano aún carece de una historiografía y metodología que puedan valorizar la participación que el mismo tuvo dentro del desarrollo de las corrientes internacionales.
La asimilación de los medios tecnológicos en América Latina siempre ha estado marcada por la característica de ser espacios receptores y consumidores, no productores de estos medios. Esta particularidad, de conjunto con los altos costos de adquisición, los grandes formatos de los primeros equipos electrónicos y la necesidad de conocimientos especializados, influyeron en la forma de penetración de la tecnología en la sociedad y el arte. A la llegada de 1970 los tres países latinoamericanos con mayor concentración de computadoras eran Brasil (754), México (573) y Argentina (445), localizadas en universidades y centros de investigación y comunicación. No es de extrañar entonces que fueran desde estos países donde primero se generaran investigaciones en el arte digital. [1] 
A partir de la constante labor investigativa y de revisión de los fondos de la Colección Arte de Nuestra América Haydee Santamaría, de la Casa de las Américas, surge esta exposición que busca visibilizar a un grupo de artistas latinoamericanos presentes en la colección y pioneros de este lenguaje en el continente. Ellos iniciaron un camino  azaroso y desconocido que sufrió la incomprensión y el resquemor de buena parte de la crítica y las instituciones culturales, pero cuyas obras se inscriben indiscutiblemente dentro del lenguaje vanguardista e innovador que siempre ha caracterizado al arte latinoamericano.
El investigador peruano de nuevos medios, José-Carlos Mariátegui,[2] ha considerado el arte digital como un “término de transición”, y es así como debe ser visto el generado por estos precursores; como una práctica de transición hacia llamado posteriormente arte de los nuevos medios, que se abrió paso entre corrientes artísticas latinoamericanas dominantes en esos tiempos como la neofiguración, el neoconcretismo y el expresionismo abstracto, entre otros.
En la temprana fecha de 1969 el crítico, curador y gestor cultural argentino Jorge Glusberg gestó la primera exposición de arte digital en Latinoamérica, Artey cibernética. En esta muestra un grupo de importantes artistas argentinos como Antonio Berni, Luis Benedit, Ernesto Deira, Eduardo Mac Entyre,  Rogelio Polesello, Osvaldo Romberg, y Miguel Ángel Vidal, entre otros, trabajaron con ingenieros y programadores realizando dibujos con la primera máquina computadora IBM del Centro de Cálculo de la Escuela Técnica ORT de Buenos Aires. 
La computadora se convirtió en un medio más para estos artistas, y el resultado respondió a las estéticas particulares de cada uno de ellos, que iban desde la neofiguración de Antonio Berni hasta el arte generativo de Miguel Ángel Vidal o el óptico de Rogelio Polesello entre otros. Luego de esta experiencia, varios de estos artistas no volverían a incursionar en el arte digital, lo que lo convirtió en un raraavis dentro de la producción personal de cada uno y, al conjunto, en un valioso documento histórico de la historia del arte digital latinoamericano. La Casa de las Américas conserva uno de los fondos más completos de esta exposición fuera de Argentina junto con el Museo Victoria & Albert de Londres.
Otro imprescindible dentro de la historia del arte latinoamericano es Waldemar Cordeiro, padre del arte electrónico en Brasil y cuyo manifiesto Arteônica (1971) es un visionario análisis de la importancia que luego adquirirían las computadoras para la creación artística. La pieza de Cordeiro perteneciente a la colección es una de las más icónicas dentro de su obra, ya no sólo por el uso del lenguaje electrónico como herramienta, sino por la fuerte denuncia política y social contenida en ella. A mulher que não é B.B (1971)  (La mujer que no es B.B,haciendo referencia a Brigitte Bardot) descubre de manera puntillista con lenguaje electrónico una imagen tomada de la prensa que muestra el rostro de una mujer vietnamita víctima de la guerra, obra realizada en el momento de pleno desarrollo del conflicto bélico.
México, por su parte, está representado por la notable figura de Manuel Felguérez, cuya etapa digital es una de las menos conocidas del pintor. Este autor fue de los primeros en investigar y desarrollar un software de programación, capaz de generar obras a partir de análisis matemáticos y patrones. Las investigaciones de Felguérez le permitieron llevar a cabo una de las más interesantes experiencias de arte digital de los años setenta y que luego transmitiría a su obra gráfica y pictórica de manera constante.
La exposición incluye también algunos precursores del arte electrónico o digital, como el artista cinético brasileño Abraham Palatnik, con sus incursiones en el campo de la luz y el movimiento; el chileno Juan Downey –padre del videoarte en Latinoamérica–, o León Ferrari cuyo concepto de reproductibilidad y circulación de la obra de arte se convertiría en uno de los principios del arte digital y de nuevos medios tecnológicos.
Aunque el arte digital latinoamericano representa un pequeño porcentaje dentro de la vasta Colección de Arte de la Casa de las Américas, su valor estriba en la representatividad de sus autores y obras, así como en la visión que tuviera la propia institución coleccionando desde fechas tan tempranas este tipo de producción artística. Las poéticas y técnicas presentes en la exposición, aunque simbólicas, permiten establecer un panorama representativo de lo que fueron los inicios del arte digital en Latinoamérica, y poner en valor uno de los episodios menos conocidos pero, a su vez, apasionantes de la historia del arte latinoamericano. Esperamos que así sea.

Notas
[1] Melanie Lenz: Early computer art in Argentina. Journal of Design History. Oxford University Press. https://academic.oup.com/jdh/advance-article/doi/10.1093/jdh/epx035/4617701 

[2] Científico e investigador en tecnología y Nuevos Medios fundador del centro ATA (Alta Tecnología Andina) y nieto del gran escritor y pensador José Carlos Mariátegui.
Por Cristina Figueroa VivesJueves, 18 de Enero del 2018 en La Casa, Artes visuales.

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Las vidas de un escultor





Francisco Ortega posa junto a ‘Pesadumbre’, una obra de resina de poliéster patinada, de 1998. - Israel L. Murillo


Recorrido vital’ traza la trayectoria de Francisco Ortega desde los años setenta a la actualidad con una evolución en el tratamiento y en la temática. En la Sala Pedro Torrecilla hasta el 18 de febrero

Francisco Ortega peina canas que cubre pizpireto con un sombrero, las arrugas surcan su rostro y sus manos hablan de muchos años de trabajo, pero su mirada mantiene la picardía, la voracidad y la curiosidad de un joven que empieza a soñar. Habla con entusiasmo y con un punto de misterio de su próximo proyecto al tiempo que presenta Recorrido vital, una retrospectiva con su obra en la Sala Pedro Torrecilla de Cajacírculo, que pinta las vidas del escultor desde los años setenta a la actualidad.

Las 61 piezas exhibidas muestran una evolución evidente en la temática y en la manera de trabajar el material. No en la gran protagonista de su obra que fue, es y será la figura humana.

Recorrido vital arranca en los años de la Transición, aquellos años setenta y ochenta que el autor vivió en el barrio de Hortaleza de Madrid y llevaba al estudio su activismo social. Incide en esta parte, quizás la más desconocida, con bronces y escayolas. Frente al paredón (1978), Sigue la jornada(1977), Detenido (1977), Minero (1980), Emigrante (1978), Moviendo paquetes (1975)...

El tiempo pasa y busca más la forma que el fondo. Profundiza en el estudio de los volúmenes, de la anatomía, la mirada, y abre una ventana a los desvelos del hombre con un viraje hacia lo conceptual. Pesadumbre (1998), Donde la mirada es tierra (1997)...

Su camino continúa hacia una cada vez mayor sencillez, juego de volúmenes acentuados, experimenta con la piedra, deja las esculturas inacabadas evidenciando el rastro de sus manos como la serie realizada en piedra rosa de Sepúlveda (Encuentro, Ojos que no ven, de 2015).

«Mi obra escultórica es sencilla y fácil de entender. En los años setenta y ochenta son piezas más expresionistas, de superficies más abullonadas, más rápidas de ejecución, con una temática con la que quería ser testigo de la época que me había tocado vivir. Después me dejé influir por los temas urbanos, que estuvieron muy presentes en gente de aquella generación, y quise ser observador de lo cotidiano. Pero siempre como un estudioso de la figura humana, sus movimientos, sus proporciones y sus volúmenes. Ese es el motivo recurrente de mi escultura», resume y confiesa que el primero que disfrutará de esta exposición será él porque, por fin, podrá observar sin estorbos las creaciones que copan su estudio de Abad Maluenda.

La colección, que estará en el espacio de la plaza de España hasta el 18 de febrero, se alimenta de retratos (su nieta Martina con seis meses, sus colegas Román y Sacris), relieves (La higuera y Ayuda, de 1990), piezas de pequeño formato y también de tamaño natural.

El artista de Quintanilla Sobresierra espera que Recorrido vital ayude a descubrir su trabajo más íntimo y personal, «la obra que yo quiero, yo aprecio y me sale más del alma», en contraposición a la escultura de encargo que se levanta en las calles de pueblos y ciudades (Peregrino, en la Casa de los Cubos, o Santo Domingo de la Calzada, junto al puente Malatos).

Él tiene su preferida. Un busto de su mujer, Carmina, de joven, fechada en 1976, realizado en escayola. Afirma que en ella se ven las ganas, la pasión y el amor. Por su esposa, claro, pero también por la escultura. Lleva una vida intentando desvelar el misterio que la envuelve. Y ahí continúa.

Fuente
http://www.elcorreodeburgos.com

viernes, 19 de enero de 2018

Qué negocios puedes montar en el mundo del arte

El acceso al mercado del arte de los consumidores más jóvenes está impulsando las ventas online, un canal que pueden aprovechar pequeños negocios para entrar en este exclusivo mercado.

La compra de arte crece cada año gracias a Internet. En 2016 lo hizo 
un 15%, según el estudio Mercado 
de Arte Online 2017, de la aseguradora Hiscox. El negocio online mueve ya 3.330 millones de euros, representa el 8,4% del total del mercado de arte y aunque una buena parte se queda en manos 
de las grandes firmas como Sotheby's, Chiristie's o Heritage Auction (representan el 19% del total de las ventas online) surgen también oportunidades para llegar a los nuevos consumidores que se acercan al mercado del arte.
“Existe una gran cantidad de potenciales nuevos clientes que han encontrado
una nueva vía para adquirir arte. Estos clientes, amantes del arte en mayor o menor medida, seguirán acudiendo a ferias y visitando galerías y casas de subasta, pero a la hora de adquirir sus obras y de hacer crecer su colección ya no lo harán necesariamente en el espacio físico tradicional”, explica Gonzalo de la Puente, director del área de Arte y Clientes Privados de Hiscox Spain.
Ideas para emprender

De hecho, los millennials tienen mucho que ver con el auge del comercio electrónico de arte: el 22% prefiere la compra online y adquieren artículos de poco valor. El 79% nunca gasta más de 4.500 euros y otro 71% no supera los 888 euros. Adquieren, sobre todo, impresiones (75%), pinturas (72%) y fotografías (57%). “Existe una doble oportunidad para emprender en este ámbito, para los actores tradicionales, ampliando su mercado desde el espacio físico y local al virtual y global. Y otra para los nuevos jugadores que prescindan de ese espacio físico y apuesten directamente por el comercio de arte online. Negocios como Wecollect, que aúna una serie de servicios vinculados al arte en una única plataforma o como Artsy, que es una plataforma dirigida principalmente a las galerías y que ha celebrado varias subastas online”, añade Gonzalo de la Puente.
El informe apunta también otras debilidades del sector que pueden ser fuente de oportunidad, como la necesidad de mejorar la logística en cuanto al cumplimiento de los plazos de entrega. O las soluciones que ayuden a paliar los miedos del consumidor online, como que la obra no se corresponda con lo que esperan (80%), que no esté en buen estado (77%) o que se trate de una falsificación (58%).
También las acciones de marketing en redes para estas empresas. Por cierto, que la preferida para vender arte es Instagram. Por encima de Facebook. El 57% de las galerías afirman que es la red más eficaz para hacer marketing.
Fuente
http://www.emprendedores.es

El Meadows Museum adquiere el último cuadro que pintó Fortuny

Formaba parte de la colección privada de una familia estadounidense desde la muerte de Fortuny, representó a lo mejor del arte extranjero en las Américas durante la Exposición
Universal de 1893 celebrada en Chicago.
El Meadows Museum de la Southern Methodist University (Universidad Metodista del Sur), ha anunciado la adquisición de Playa de Portici (1874), el último cuadro del afamado pintor español Mariano Fortuny y Marsal (1838-1874). La obra casi acabada, inusual por su gran escala en relación con la mayor parte de la obra del artista, refleja el disfrute de un día de verano en la playa y muestra la característica habilidad de Fortuny para plasmar la luz en su pintura. Fortuny fue un artista especialmente apreciado por el público y los coleccionistas estadounidenses del siglo XIX; tal y como lo revela la procedencia norteamericana de esta obra. Prueba de la gran admiración que provocaban las obras del artista fue el lugar destacado que ocupó Playa de Portici en el Pabellón de Estados Unidos “Colección de obras maestras extranjeras prestadas por coleccionistas estadounidenses “ en la Exposición Universal de Chicago de 1893, considerada una de las exposiciones internacionales más importantes del siglo XIX. Estas obras se seleccionaron para exhibir ante el numeroso público de la exposición (más de 27 millones de personas la visitaron durante los seis meses que duró) la riqueza y amplitud de la pintura propiedad de coleccionistas y museos estadounidenses —y, de forma implícita, las proezas de la economía estadounidense—, así como su refinado gusto artístico.
Playa de Portici se expondrá en el Meadows Museum a partir del 19 de enero de 2018. Entre el 24 de junio y el 23 de septiembre, será objeto de una exposición titulada En la playa: Mariano Fortuny y Marsal y William Merritt Chase, donde el cuadro de Fortuny será expuesto junto a la pintura de Chase Horas muertas (c. 1894), prestada por el Amon Carter Museum of American Art. El artista español tuvo una notable influencia entre importantes artistas americanos, quizá destacando Chase, quien fue un entusiasta admirador de su obra.
Playa de Portici era propiedad del artista en el momento de su muerte en 1874 y la adquirió el destacado coleccionista neoyorquino Alexander Turney Stewart en 1875; la obra permaneció durante décadas en manos de sus herederos en la costa este hasta que la ha adquirido el Meadows Museum. Esta nueva incorporación se suma a la única pintura al óleo del artista que poseía el museo: un estudio de menor tamaño en la que Fortuny pintó una continuación de la playa de Portici. El lienzo cuenta con elementos esenciales del estilo que estaba desarrollando Fortuny, como las figuras en poses dinámicas, el uso de elementos arquitectónicos destacados en el fondo para definir el espacio que rodea a las figuras, una pincelada que anticipa la emergencia del impresionismo y una atención meticulosa al detalle.
“Pintado en Italia, vendido en París tras su muerte y propiedad exclusiva de coleccionistas estadounidenses durante casi 150 años, Playa de Portici personifica el carácter internacional de la breve carrera de Fortuny”, declara Mark Roglán, Director Linda P. y William A. Custard del Meadows Museum. “Por estos motivos, además de por su evidente belleza, constituye una adquisición perfecta para el Meadows, ya que cumple con nuestro objetivo de ofrecer lo mejor del arte español al público estadounidense y resaltar su papel en el desarrollo de la propia cultura y estética estadounidenses”.
Playa de Portici ilustra la evolución de la técnica pictórica de Fortuny con el avance de su carrera y pone de manifiesto la razón por la cual su obra fue tan apreciada y demandada tanto en vida como después de su muerte. Sus paisajes captan la belleza extraordinaria de momentos cotidianos y, en esta obra, —con el contraste entre la atención minuciosa al detalle en ciertos lugares, como los árboles, la playa y las ruinas del fondo, y su pincelada suelta en otras, como el follaje en primer plano— el espectador puede hacerse una idea de cómo podría haber continuado evolucionando su estilo de haber seguido con vida.
Mariano Fortuny y Marsal nació en la región española de Cataluña y se formó inicialmente en Barcelona antes de continuar sus estudios en Roma. Posteriormente, residió la mayor parte de su breve vida como artista en Italia y Francia, intercalando viajes y estancias en Marruecos y otras partes del Norte de África, así como en el Sur de España. Durante sus viajes, Fortuny coleccionó alfombras, cerámica morisca, metalistería islámica, armas y armaduras, textiles y tejidos; todo ello ejerció influencia en el estilo y la temática de su obra. Sus dibujos y su pintura de temas históricos, como la guerra entre España y Marruecos (1859-1860), que rememora en su cuadro La batalla de Tetuán (1862-1864), y sus estampas de la vida cortesana del siglo XVIII, tenían tal aceptación que se acuñó el término Fortunismo para referirse a cualquier representación artística de igual temática durante ese periodo. A pesar de su corta vida, es sabido que fue muy prolífico.
Con sus largos viajes y amplia experiencia trabajando lejos de su país de origen, Fortuny representa a la primera generación de pintores españoles auténticamente cosmopolitas. Asimismo, el desarrollo de su estilo refleja tendencias más amplias de la pintura española, particularmente en el contexto del modernismo europeo. La obra de Fortuny fue igualmente aclamada en los Estados Unidos durante su vida y en décadas posteriores, y han pasado a las colecciones de instituciones públicas de gran prestigio del país, entre ellas: el Museum of Fine Arts de Boston, los Harvard Art Museums, la National Gallery of Art de Washington D. C., el Walters Art Museum de Baltimore y la Hispanic Society of America de Nueva York.
La adquisición de Playa de Portici ha sido posible gracias a la generosidad de los siguientes donantes: Mary Anne Cree, la Sra. Eugene McDermott, Susan Heldt Albritton, Linda P. y William A. Custard, Gwen y Richard Irwin, Shirley y Bill McIntyre, Cyrena Nolan, Peggy y Carl Sewell, Gene y Jerry Jones, Pilar y Jay Henry, Barbara y Mike McKenzie, Caren Prothro, Marilyn Augur, el Dr. Lawrence y Sra. Dolores Barzune, Diane y Stuart Bumpas, la Honorable Janet Kafka y el Sr. Terry Kafka, el Sr. y Sra. Walter M. Levy Fund de la Communities Foundation de Texas, Stacey y Nicholas McCord, Linda y John McFarland, Catherine Blaffer Taylor, Julie y George Tobolowsky, Cheryl y Kevin Vogel, Diane y Gregory Warden, Natalie y George Lee, Estelle y Michael Thomas, Bethany y Samuel Holland, Presidente R. Gerald y Gail Turner, Kathleen y Mark Roglán, y un donante anónimo.
Meadows Museum: el mejor museo español fuera de España
El Meadows Museum es la principal institución estadounidense dedicada al estudio y la difusión del arte español. En 1962, el empresario y filántropo de Dallas Algur H. Meadows donó su colección privada de pintura española a la Southern Methodist University, junto con fondos para establecer un museo. El museo abrió sus puertas en 1965, dando así el primer paso para cumplir lo que Meadows había concebido como “un pequeño Prado para Texas”.
En la actualidad, el Meadows cuenta con una de las colecciones de arte español más extensas y completas fuera de España. La colección abarca desde el siglo X hasta el siglo XXI y cuenta con objetos medievales, escultura renacentista y barroca, y destacadas pinturas del Siglo de Oro, así como de maestros modernos. Desde 2010, el museo colabora con el Museo Nacional del Prado de Madrid en el marco de un convenio multidimensional que implica el intercambio de becas de estudios, exposiciones, obras de arte y otros recursos.
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